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Blasius (en latín); Biagio (en italiano); Blaise, Balu, Blay (en francés);
Blasius (en alemán).
Uno de los 14 Intercesores: San Agacio, San Blas, San Cristóbal, San Ciríaco,
San Dionisio, San Erasmo, San Eustaquio, San Gil, San Jorge, San Pantaleón,
San Vito, Santa Bárbara, Santa Catalina y Santa Margarita.
Vida
La vida de san Blas ha sido enteramente remodelada por la leyenda. Médico,
fue elegido obispo de Sebaste (actualmente Sivas, Turquía); convierte entonces
una sencilla caverna en su residencia episcopal. Hombres y animales enfermos acuden
a consultarlo, y los cura con un sencillo gesto de bendición.
Un día que el gobernador imperial de Capadocia (en época de Licinio)
busca en el bosque bestias feroces para los juegos del circo (donde hace que devoren
a los cristianos), ve ante la gruta del santo gran cantidad de osos, leones y
tigres, que esperan que Blas haya terminado sus oraciones para consultarlo. Éste
es descubierto entonces, detenido y arrojado en un calabozo. Allí continúa
haciendo milagros a través del tragaluz de la prisión. Saca de la
garganta de un niño una espina de pescado que lo ahogaba. Devuelve a una
pobre vieja su cerdo, su única riqueza, que un lobo le había arrebatado;
agradecida, la mujer le lleva la cabeza y los pies asados del cerdo a su mazmorra.
Finalmente el gobernador ordena que Blas sea ahogado en un estanque. Pero entonces
se ve al santo caminar sobre las aguas; los paganos que intentan hacer lo mismo
se ahogan todos. Un ángel pide entonces a Blas que regrese a tierra y sufra
allí el martirio. El santo obedece: es colgado de un poste, lacerado con
rastrillos de cardar, y después decapitado.
Aunque de origen oriental, san Blas es en Occidente un santo muy popular. Su culto
se extendió rápidamente por Yugoslavia y luego por todo el Oriente;
en Roma llegó a tener dedicadas más de treinta iglesias. Sus reliquias
están por todas partes. Es además uno de los grandes santos curadores,
especialmente en lo que se refiere a todas las enfermedades relacionadas con la
garganta (alusión al milagro de la espina).
En los países germánicos, su nombre está igualmente relacionado
con el verbo blasco, soplar, y es invocado contra las tempestades y los huracanes.
Además es el patrón de los cardadores (a causa de su martirio) y
de los porqueros (milagro del cerdo devuelto).
Representaciones
La vida de san Blas ha sido representada a menudo bajo la forma de un ciclo. Tomados
aisladamente, los episodios más corrientes son: Blas domestica a los animales
salvajes; la curación del niño ahogado por una espina de pescado;
el cerdo devuelto a la anciana pobre; el martirio del santo, desgarrado con rastrillos
de hierro, o decapitado.
Atributos: Cerdo. Cirios entrecruzados (su fiesta es el día después
de la Candelaria). Cuerno (sobre todo en Alemania, como alusión al verbo
blaser', soplar). Mitra. Rastrillo de cardar.

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