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Los objetos artesanales elaborados con la técnica de la “farfolla”
es una de las más arraigadas del municipio, pues se empezó a practicar
hace más de 80 años aprovechando las hojas que recubren el fruto
del maíz, aquí llamadas “hojas de farfolla”.
Los objetos eran comercializados identificando al municipio por sus raíces
artesanales, elaborando productos artesanales por medio de la “Farfolla”,
se persigue como objetivo primordial, la formación de jóvenes menores
de 25 años, para una posterior inserción en el mercado laboral,
bien sea constituyendo su propia empresa, asociándose varios de ellos,
incluso, trabajando unos para otros.
Pretendemos ampliar el actual abanico de oportunidades para la inserción
laboral con nuevas e innovadoras alternativas de empleo, que sean viables y que
los productos resultantes tengan aceptación en el mercado, ocupando a los
jóvenes de nuestro municipio en oficios tan tradicionales como es el que
estamos tratando.
La utilización de la técnica de la Farfolla, es bastante peculiar,
pues se combinan las hojas de farfolla, el esparto, procedente de la Sierra de
Gádor y de los distintos cerros de los alrededores, obteniendo como resultado
la elaboración de artículos decorativos y de utilidad diaria, como
pueden ser marcos para cuadros, cestas, porta lámparas, plafones para el
techo, flores decorativas, llaveros, jarrones, canastos, alfileteros, y un sin
fin de artículos.
La técnica de la Farfolla, es el resultado de una doble o a veces triple
combinación. Por un lado las hojas que recubren el fruto del maíz
(“farfollas”) y por otro el esparto en su estado natural. El tercer
componente es el alambre fino, usado solamente en algunos objetos, el cual es
recubierto con hojas de farfolla para mejorar su acabado. En primer lugar se
escogen las hojas más finas y las de mejor textura de la panocha de maíz,
para conseguir el mejor acabado posible. Dichas hojas se ponen en remojo durante
aproximadamente 5 minutos para conseguir una mejor manipulación. Una
vez trascurrido dicho plazo de tiempo, se cortan las hojas a lo largo, obteniéndose
unas láminas de una achura aproximada
de 1 centímetro. Preparadas las hojas de farfolla cortadas en láminas
y bien remojadas, con la ayuda de una aguja y del esparto, que nos sirve de
guía además de dar forma y consistencia al objeto, se van cosiendo
las hojas alrededor del esparto en forma de espiral.
Combinando las hojas de farfolla, el esparto, y en algunos objetos, el alambre
fino recubierto de finas hojas de farfolla para adornar los objetos, se consiguen
unos resultados verdaderamente sorprendentes como se pueden ver en las impresiones
adjuntas. A última hora y como innovación en la materia, los objetos
se pueden pintar de diferentes colores, dándole un acabado diferente
a cada objeto.
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